Décima de la Zona Norte de Esmeraldas EL PICO DEL ZANCUDO

Informante Tito Livio Estupiñán

Poema recogido por Laura Hidalgo

1/04/1980

Le corté el pico a un zancudo

y formé una carabina

para matar a un chovoso

pue vi volá en Argentina.

 

Yo de Hamburgo le apunté,

me dirigí a Guayaquil,

cuando sonó el cañonazo,

maté un buey en el Madril.

Y yo al instante corrí

a buscarlo a onde cayó,

porque hasta el Brasil se oyó

Los tiros en Patamburgo;

y con una cortapluma

le corté el pico a un zancudo.

 

El zancudo era tan grande,

según lo dice la suma,

que tenía quinientos metros

fuera de cabeza y pluma.

Pero no dentro en las uñas,

ni el pico ni la garganta,

solamente de las patas

yo fabriqué una flotilla.

Le corté el pico a un zancudo

y formé una carabina.

 

Era grande el animal

que parecía un serpientón,

tenía seiscientas libras

fuera de conversación.

De las patas hice un fogón

 y de las uñas un sancho.

De las plumas formé un rancho.

fabriqué un rifle famoso.

Le metí quinientos tiros

 para matar a un chovoso.

 

De los dientes hice balas,

del hueso hice baqueta,

también fabriqué la llave

y el cañón de una escopeta.

Del ojo hice camareta.

Le disparé en Guayaquil,

le oyeron hasta el Brasil,

hice temblar la gran China.

Dijeron: Cayó el chovoso

que vi volá en la Argentina.

Fuente: BCE, 1982

POESÍA LA TUNDA PARA EL NEGRITO

Por Adalberto Ortiz

Esmeraldeño, 1974

 

Pórtate bien, mi morito,

pa que yo te dé café.

Porque si viene la tunda,

la tunda te va a cogé.

 

No te escondás, mi negrito

que ya te voy a buscá,

y si la tunda te encuentra,

la tunda te va entundá.

 

Pa duro te voy criando,

Y no pa flojo ¿sabé?

Y si te agarra la tunda,

la tunda te va a mordé.

 

Cuando llegues a sé hombre

vos tenés que trabajá.

Porque si viene la tunda,

la tunda te va llevá.

 

No quiero que seas un bruto,

sinó que sepas leé.

Que si te coge la tunda,

la tunda te va a comé.

 

Y no te dejés de nadie,

respétame sólo a mí.

Porque ya viene la tunda,

la tunda ya va a vení.

 

Echáte pronto en tu magua,

que no te voy a pegá.

¡Huy! ¡Que ya llega la tunda!

¡La tunda ya va a llegá!

Fuente:

Crespo T. (1991). Baúl de Tesoros. Nueva Antología de Literatura Infantil. Biblioteca Ecuatoriana de la Familia. Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito – Ecuador.

Fotografía, Secretaría del Buen Vivir

Décima de la Zona Norte de la provincia de Esmeraldas “LA CONCHA DE ALMEJA”

Yo me embarqué a navegar

en una concha de almeja,

a rodear el mundo entero

a ver su hallada coteja.

 

Saliendo de Rocafuerte

con rumbo a Buenaventura,

cargamento no embarqué

Porque la mar taba dura.

Pero embarqué quince curas,

un auto para yo andar,

y me entré a Guapi a embarcar

cien tanques de gasolina.

llevaba en popa una niña

cuando salí a navegar.

 

Desde Cristóbal Colón

salí con rumbo a la Europa,

con una tripulación

como de cien mil en popa.

Con viento que a favor sopla

me atravesé Casas Viejas,

y muchas ciudades lejas

las visité en pocos días

navegaba noche y día

en una concha de almeja.

 

Con un grande cargamento

como de cien mil vitrolas,

me atravesé Cabo de Hornos

y no me entraba una ola.

Llevaba quinientas balas,

sobre cubierta un caldero,

cuarenta mil marineros

Y una gran tripulación.

Yo hice la navegación

a rodar el mundo entero.

 

Cuando salí al Mar del Norte

que los náuticos me vieron,

cien vapores se vinieron

que los llevara al remolque.

Cuarenta mil pailibote.

llenos de arroz y lenteja,

todos los pegué a la reja

y puse rumbo a Europa.

y arrimé a Constantinopla

a ver si hallaba coteja.

 

Fuente: BCE, 1982

Informante Tito Livio Estupiñán

Poema recogido por Laura Hidalgo

1/04/1980