Cultura Indígena Contemporánea “Los Chachis”

Por MSc. Juan Javier Arroyo C.

A partir del siglo V después de la era cristiana, se cierra la historia aborigen del Ecuador antiguo, en razón de que surgieron naciones independientes, que resultaron de la agrupación de pequeñas comunidades o pueblos, para luego dar origen a la formación de confederaciones y reinos de gran envergadura que dominaron y controlaron extensos territorios, gobernados en el poder de un Cacique Mayor o Señor Étnico.

El Padre Juan de Velasco (1789) en sus escritos de la historia del Ecuador, trata de los Reinos que dominaron la época.  Así, manifiesta que en la cordillera de los Andes, existió el Reino de Quito, fundado en su más remota antigüedad por la nación llamada Quitu, gobernada por el Rey Quitu, y constituido por más de 40 provincias, que duró algunos siglos hasta que fue conquistado cerca del año mil después de la era Cristiana por los Caras, al mando de Carán Scyri, que también ocupó Atacames en las costas de Esmeraldas. En 1487 los Incas con el triunfo de Huaynacápac, acompañado de la mayor y más memorable entre todas sus conquistas, sometieron a los Caras, y luego fueron expandiendo sus dominios a otros territorios. Finalmente en 1533 los españoles conquistan el reino de los Incas, terminando así con uno de los más grandes imperios de la era precolombina (p. 29-57).

En este ambiente de guerras y conquistas, innumerables culturas fueron invadidas por los Incas, y luego por los españoles. No obstante, hubo pueblos que no aceptaron vivir bajo el imperio de otra nación, como es el caso de los indígenas Chachis, que según la tradición oral son originarios de la Amazonía ecuatoriana, quienes en el período del incario habitaban en la Sierra. De modo que, sin importar las vicisitudes de los bosques, cruzando valles, montañas, riscos y nevados, soportando fríos intensos y calor sofocante, parten al mundo de los mares, ríos y la selva “El Litoral del Pacífico”.

Carrasco E. (1983), cita algunos investigadores que reafirman lo dicho: El profesor Arcesio Ortiz, sostiene que los Chachis migraron siguiendo el curso del río Napo hacia las mesetas andinas del Pichincha e Imbabura para posteriormente bajar al litoral. Asimismo, Jijón y Caamaño, manifiesta que los “Caranquis-Cayapas-Colorados” tienen un origen amazónico, y han migrado a través de Pimampiro y el Putumayo, hacia Ibarra; posteriormente se verificó la migración al litoral. Y según Barrett, la tradición de los Chachis, conservada aún hoy, su lugar de origen fue Ibarra, de donde migraron, con intervención de sus sabios o brujos, huyendo de la conquista incaica y española (p. 17).

Según la tradición que se mantiene de generación en generación, el primer sitio que ocuparon los Chachis en la selva húmeda tropical fue Pueblo Viejo, algún tiempo vivieron en este territorio, pero tuvieron que abandonarlo, ya que, la vida era difícil, había múltiples enfermedades, y no tenían la facilidad de llevar a cabo el intercambio de productos con otras comunidades. Es así, como en una encrucijada por los ríos Santiago y Zapallo Grande, bajaron a poblar las riberas y afluentes del río Cayapas.

Carrasco E. (1983), refiere el testimonio de un informante que explica las razones del abandono de Pueblo Viejo: Pueblo viejo era muy lejos y no se puede hacer plata, ¿a dónde puede subir una canoa? ¿Adónde se lleva una madera? Muy trabajoso vivir ahí, por eso salió toda la gente (la Herradura). Salimos de Pueblo Viejo porque estaba muy lejos, mucha loma, no puede cargar, caminar al rancho, duelen los pies, mucho cansancio, por eso salieron… (Sabalito). Cuando yo era joven caminaba allá y sí había gente, como 60 hombres… de Pueblo Viejo iba a Ibarra, salía a Cotachachi. Ya no he ido… (p.16).

A la llegada de los españoles a tierras esmeraldeñas en el siglo XVI, los Chachis estaban localizados en las márgenes del río Cayapa, perteneciente al cantón Eloy Alfaro, y con el pasar de los años, en diferentes épocas se fueron expandiendo por Muisne, Rioverde, Quinindé, Esmeraldas y San Lorenzo del Pailón, en donde encontraron territorios productivos para ejercer sus actividades de subsistencia.

En San Lorenzo del Pailón a mediados del siglo XX, los Chachis se ubicaron en las márgenes del río Palabí, perteneciente a la parroquia Tululbí. Llegaron del río Cayapas del pueblo de Mafa, y al darse cuenta que la tierra era buena para sembrar plátano, yuca, chontaduro y había los ambientes para cazar animales, elaborar canoas para transportar sus productos a Borbón, deciden construir en este sitio sus viviendas y le colocan de nombre la Ceiba, en honor a un ceibo gigante que encontraron al llegar a suelo sanlorenceño.

Juan Niño, miembro de una de las familias fundadoras de la Ceiba, cuenta que sus abuelos vinieron de Mafa, por el río Cayapa. “En este lugar la tierra no era productiva, no podíamos criar chanchos, y solamente se producía el chiro. Mi abuelo decide con toda su familia bajar en canoa por Borbón, pasamos el río Santiago y el río Bogotá. Llegamos a Concepción, donde fuimos detenidos por el Teniente Político, quien nos pidió un permiso, pero finalmente, luego de preguntarnos a dónde íbamos, nos dejó pasar, y es así como luego de pasar por Calderón llegamos a Ricaurte. Nos asentamos a orillas del río Palabí, sitio en el cual había sábalo, guaña, guanta, tatabra, es decir todo lo necesario para subsistir. Después de un año comenzó a llegar más gente. Hicieron casas, para lo cual utilizaban guayacán, caña guadúa y también se trabajaba canoas con hacha. Mi papá tenía en ese entonces unos 10 años.

 En ese tiempo vestíamos con ropa cayapa, las mujeres no se tapaban todo el cuerpo, andaban casi desnudas, pero luego fueron cambiando de vestimenta por cuanto les dio vergüenza, ya que por ahí andaban los negros… Comenzaron a utilizar ropa moderna, como pantalones, blusas y camisetas…

La Ceiba es la única comunidad Chachi en medio de la selva sanlorenceña, que todavía lucha por subsistir con sus costumbres, tradiciones, y su lengua el Chá palaa, ante la sociedad del siglo XXI, que impone cambios sustanciales en las culturas primitivas, en despojo de lo tangible e intangible que se ha mantenido de generación en generación, implicando la urgencia de salvaguardar esta cultura de selvas, montes y ríos.

Cuentan los Chachis de la Ceiba que anteriormente la selva entregaba todo para la subsistencia; había muchos animales de monte, peces y frutos que sostenían la alimentación de la comunidad; tenían los materiales necesarios para la adecuación de su hábitat en medio de montes y ríos, gozaban de abundancia de madera, caña guadúa y tagua, que utilizaban para la construcción de las viviendas, canoas, instrumentos de caza y pesca; el algodón era una planta que les permitía trabajar sus hermosos vestidos tradicionales, que los combinaban al momento de usarlos con adornos de collares y pintura de achiote; y, la rampira, indispensable  el uso por las manos hábiles de las mujeres Chachis en las labores artesanales de las esteras, canastos y abanicos.

Es importante conocer que en el pueblo Chachi se llevan a cabo rituales y festividades, conservadas todavía entre las tradiciones. Los rituales se relacionan con vínculos familiares, y se manifiestan en el matrimonio, el nacimiento y la muerte, que son acontecimientos de la vida familiar; algunos rituales, como es el caso del matrimonio, es armonizado con bailes al son de marimba, bombo y cununo, expresión artística de esta cultura. También celebran dos períodos festivos eclesiásticos, el de la Noche Buena o Navidad y el de Semana Santa o Pascua, llevados a cabo, según las costumbres de la iglesia.

La cultura Chachi tiene un gobernador o Uñi, que es quién dirige la vida política de la población, con ayuda de los Chaitalas o policías. Dentro de las funciones del gobernador están la de imponer castigos, controlar la gente, dirige las cosas del pueblo, hace casar, con un espacio ético, sagrado y mágico, entrega mujer, crea solidaridad entre los residentes del sector. 

Para concluir es fundamental decir que las actividades depredadoras de las empresas de madera, el irracional uso del bosque, la contaminación de los ríos, la colonización de los espacios, está disminuyendo la vida animal y vegetal, con incidencia negativa en el desarrollo de los procesos culturales, sociales y económicos del pueblo Chachi, en desmedro de esta cultura tradicional del Pailón y de la provincia de Esmeraldas.  Lo que avala reiterar la necesidad urgente de proteger este pueblo cultural por parte del Estado, con proyectos productivos y de desarrollo socio-cultural.

 BIBLIOGRAFÍA

 Velasco, J. (1789). Historia del Reino de Quito en la América Meridional. Clásico Ariel Biblioteca de Autores Ecuatorianos. Tomo I, Parte I, p. 29-57. Quito.

 Carrasco E. (1983).  El Pueblo Chachi –EL JEENGUME AVANZA -. Colección Ethnos, p. 16, 17.  Quito.