Cuento del pueblo Chachi EL TIGRE Y EL CONEJO

De igual modo le invita para otra ocasión al tío conejo, también le acepta esa invitación, el tigre acostumbrado en hacer daño a otra persona le dice lo mismo al conejo, usted olvide llevar lo necesario para el camino, pero el conejo llevó todo los preparativos necesarios.

Cuando llega el día ambos se internan en el bosque, de casualidad tenían que cruzar en un río, el tigre saca su machete, corta un pedazo de madera y cruza el río, luego le quita la madera que le sirvió para cruzar, pensando podía pasar igual que el armadillo, pero este animal más listo que él, saca también su machete y hace lo mismo para cruzar; el tigre se queda triste pero continúa el camino. Cuando se ponen a descansar, el tigre saca el fiambre y come, también el conejo saca la suya y come, así que el conejo nos e quedó sin comer.

 En el camino encontraron un árbol de caimito lleno de frutas, el tigre le pide al conejo que subiera a tumbar pero que comiera los verdes y a él las frutas amarillas, pero el conejo hizo lo contrario, come las frutas amarillas y las verdes le pasa al tigre.

 Faltaba unos pocos metros para llegar a la casa de la comadre zorra, el tigre le dice al conejo señalando el vegetal, que regresara por el vegetal cuando él sufra el dolor del estómago, el conejo como es tan listo lleva a escondidas ese vegetal.

 En la hora de comer, el tigre aparenta sufrir el dolor y le pide al conejo que fuera por el vegetal, este le dice, aquí tengo el vegetal que usted me indicó.

 Nada pudo hacer para satisfacer su instinto personal en contra del conejo por cuanto él es más hábil y dispuesto que el tigre.

Llega la noche, quiso hacer lo mismo como lo hizo al armadillo pero con el conejo se equivocó, el tigre fue ahumado y entregado a sus hijos, también los hijos probaron la carne de su padre pero después se dieron cuenta, por tanto la esposa trata de quitar la vida al conejo pero no pudo hacerlo.

 Un día le persigue y le alcanza justo cuando el conejo entraba en un hueco, pero le suelta creyendo que a la pierna del conejo como una raíz.

 Pata sacar de aquel lugar va en busca de palas, dejando al sapo y al gallinazo como guardianes, pero ellos no pudieron hacer nada para impedir la salida del conejo.

La tigre cava el lugar pero no encontró nada, muy enojada trató de matar a los dos animales, el gallinazo le decía, a mí lánceme arriba y moriré cayendo al suelo, así lo hizo y el gallinazo se va volando, el sapo le decía yo quiero morir ahogado, a mí lánceme en el agua y moriré ahogado, también así lo hizo, el sapo se fue cantando porque es su hábitat natural.

La mujer del tigre muerto vivió algunos años ansiosos de matar al conejo pero nunca ha podido hacerlo.

 

Compilación por Alfredo Pianchiche Triviño

Fuente: Casa de la Cultura Núcleo Esmeraldas, CUENTOS DEL PUEBLO CHACHI.

Fuente de fotografía, Secretaría del Buen Vivir

                                                                                   

Décima de la Zona Norte de Esmeraldas EL PICO DEL ZANCUDO

Informante Tito Livio Estupiñán

Poema recogido por Laura Hidalgo

1/04/1980

Le corté el pico a un zancudo

y formé una carabina

para matar a un chovoso

pue vi volá en Argentina.

 

Yo de Hamburgo le apunté,

me dirigí a Guayaquil,

cuando sonó el cañonazo,

maté un buey en el Madril.

Y yo al instante corrí

a buscarlo a onde cayó,

porque hasta el Brasil se oyó

Los tiros en Patamburgo;

y con una cortapluma

le corté el pico a un zancudo.

 

El zancudo era tan grande,

según lo dice la suma,

que tenía quinientos metros

fuera de cabeza y pluma.

Pero no dentro en las uñas,

ni el pico ni la garganta,

solamente de las patas

yo fabriqué una flotilla.

Le corté el pico a un zancudo

y formé una carabina.

 

Era grande el animal

que parecía un serpientón,

tenía seiscientas libras

fuera de conversación.

De las patas hice un fogón

 y de las uñas un sancho.

De las plumas formé un rancho.

fabriqué un rifle famoso.

Le metí quinientos tiros

 para matar a un chovoso.

 

De los dientes hice balas,

del hueso hice baqueta,

también fabriqué la llave

y el cañón de una escopeta.

Del ojo hice camareta.

Le disparé en Guayaquil,

le oyeron hasta el Brasil,

hice temblar la gran China.

Dijeron: Cayó el chovoso

que vi volá en la Argentina.

Fuente: BCE, 1982

Cuento del pueblo Chachi EL CAZADOR AMBICIOSO

Por Alfredo Pianchiche Triviño

Había una vez un cazador chachi que le gustaba matar animales en cantidades, a veces lo botaba cuando él no podía regresar a casa con tanto peso.

 Un día sale a cazar y había matado muchos animales, a su regreso en horas de la tarde se encuentra con una mujer idéntica a una mujer chachi, la cual invita caminar juntos donde sus padres, aquella mujer que aparentaba ser chachi no era chachi verdadera sino una sahína que se había transformado en un ser humano.

 Los padres de la chica reciben alegremente, junto con ellos había permanecido varios días sin recordar su verdadera familia, la esposa muy preocupada se valió de un shamán para recuperar al perdido.

 Cuando llegó la hora de enterrarlo se vino un aguaceral que se podía andá con canoa por las calles.

 Estando una vez en la casa, el hombre cuenta todo lo sucedido y decía lo siguiente: En la tarde, cuando regresaba de casería a casa tuve la sorpresa de encontrar con una mujer aparentemente chachi, quien muy amablemente me invita caminar donde sus padres y lo hice sin objeción alguna, cuando estoy junto con ellos me doy cuenta que no estaba con seres humanos sino con animales salvajes que siempre he estado persiguiendo para matar.

 El padre se sentía muy contento por cuanto deseaba sacar cría con estatura mucho mayor a ellos, que le permitiría atacar a sus enemigos con más facilidades, caminábamos de un lugar a otro, me hacía difícil caminar en medio de espinas, el jefe prometía entregar un zapato, esto estaba por suceder cuando ya estoy nuevamente con ustedes.

 Así relata el hombre cazador a sus familiares y promete no matar animales sin mayores necesidades ni mucho menos dejar animales muertos en la selva.

Fuente: Casa de la Cultura Núcleo Esmeraldas, CUENTOS DEL PUEBLO CHACHI.

Fotografía: Secretaría del Buen Vivir

POESÍA LA TUNDA PARA EL NEGRITO

Por Adalberto Ortiz

Esmeraldeño, 1974

 

Pórtate bien, mi morito,

pa que yo te dé café.

Porque si viene la tunda,

la tunda te va a cogé.

 

No te escondás, mi negrito

que ya te voy a buscá,

y si la tunda te encuentra,

la tunda te va entundá.

 

Pa duro te voy criando,

Y no pa flojo ¿sabé?

Y si te agarra la tunda,

la tunda te va a mordé.

 

Cuando llegues a sé hombre

vos tenés que trabajá.

Porque si viene la tunda,

la tunda te va llevá.

 

No quiero que seas un bruto,

sinó que sepas leé.

Que si te coge la tunda,

la tunda te va a comé.

 

Y no te dejés de nadie,

respétame sólo a mí.

Porque ya viene la tunda,

la tunda ya va a vení.

 

Echáte pronto en tu magua,

que no te voy a pegá.

¡Huy! ¡Que ya llega la tunda!

¡La tunda ya va a llegá!

Fuente:

Crespo T. (1991). Baúl de Tesoros. Nueva Antología de Literatura Infantil. Biblioteca Ecuatoriana de la Familia. Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito – Ecuador.

Fotografía, Secretaría del Buen Vivir

Décima de la Zona Norte de la provincia de Esmeraldas “LA CONCHA DE ALMEJA”

Yo me embarqué a navegar

en una concha de almeja,

a rodear el mundo entero

a ver su hallada coteja.

 

Saliendo de Rocafuerte

con rumbo a Buenaventura,

cargamento no embarqué

Porque la mar taba dura.

Pero embarqué quince curas,

un auto para yo andar,

y me entré a Guapi a embarcar

cien tanques de gasolina.

llevaba en popa una niña

cuando salí a navegar.

 

Desde Cristóbal Colón

salí con rumbo a la Europa,

con una tripulación

como de cien mil en popa.

Con viento que a favor sopla

me atravesé Casas Viejas,

y muchas ciudades lejas

las visité en pocos días

navegaba noche y día

en una concha de almeja.

 

Con un grande cargamento

como de cien mil vitrolas,

me atravesé Cabo de Hornos

y no me entraba una ola.

Llevaba quinientas balas,

sobre cubierta un caldero,

cuarenta mil marineros

Y una gran tripulación.

Yo hice la navegación

a rodar el mundo entero.

 

Cuando salí al Mar del Norte

que los náuticos me vieron,

cien vapores se vinieron

que los llevara al remolque.

Cuarenta mil pailibote.

llenos de arroz y lenteja,

todos los pegué a la reja

y puse rumbo a Europa.

y arrimé a Constantinopla

a ver si hallaba coteja.

 

Fuente: BCE, 1982

Informante Tito Livio Estupiñán

Poema recogido por Laura Hidalgo

1/04/1980

 

HOMENAJE A JUAN GARCÍA SALAZAR “EL OBRERO DEL PROCESO”

San Antonio me enseñó

las siete lenguas latinas,

el crisayo sacrosanto

y parte de la doctrina.

Con sus palabras divinas

me enseñó a ser cantador,

maestro compositor,

azote de bastilleros;

como él es mi compañero,

con San Antonio yo estoy.

Fuente: BCE, 1982

Décima recogida por el propio Juan García Salazar en sus días de andar y caminar por los pueblos del norte de la provincia de Esmeraldas, tal compositor y cantador de las raíces y cultura de la negritud.

Buenos días, es un honor representar a la Unidad Educativa Particular “Sudamericano”, en este bate de la palabra, un homenaje a Juan García Salazar, el Bambero Mayor, el Obrero del Proceso, un hombre de a pie, humilde, sencillo, lúcido de pensamientos e ideas, pensador, filósofo, estudioso e historiador de la memoria colectiva y defensor de los derechos del pueblo negro.

El Obrero del Proceso, Juan García Salazar nació en 1994, en un poblado de la Tola, llamado el Cuerval. Su abuelo Zenón le transmitió los saberes de la memoria colectiva, obedeciendo a la tradición ancestral compartida de generación en generación. Juan con amor asumió el legado en la noble tarea de salvaguardar los conocimientos, tradiciones y costumbres de la Gran Comarca.

Así, inicia su apasionante y maravillosa tarea de cumplir con el cometido entregado por su abuelo. Igual al Bambero, que vive en los árboles monte adentro; cuidador y protector de  los animales, Juan inquieto y preocupado por las realidades sociales históricas y culturales del negro, emprende estudios e investigaciones en bibliotecas, y además se adentra en montes, cruza montañas, viaja por ríos y mares, camina los rincones de las comunidades del norte de Esmeraldas y el Valle del Chota, para recopilar los testimonios de los ancianos en forma directa, como también vivenciar y observar la forma de vida de la población. Un invalorable trabajo de campo, que se evidencia en los miles de materiales producidos, expresados en libros, fotografías, videos, grabaciones; que cuentan historias, cuentos, décimas, leyendas, testimonios y manifiestos.

Un patrimonio cultural intangible que debe ser guardado y valorado por la presente y futuras generaciones, ya que representa nuestra historia, representa nuestras raíces, representa el pensamiento de días mejores para el pueblo negro y la humanidad.

Un trabajo tesonero del obrero del proceso, y que le ha hecho acreedor a un bien ganado reconocimiento por muchas personas e instituciones. Maestría en Historia de John Hopkins University de los Estados Unidos en 1089; Profesor honorario de la Universidad Andina Simón Bolívar, y en cuyo campus universitario se ha creado un fondo cultural para investigaciones y estudios en justo homenaje a su obra; y, lo más importante el cariño de gratitud del pueblo negro por tan loable obra, y que hoy, como jóvenes entregamos nuestros mejores reconocimientos a un ejemplo de vida, lucha y sacrificio por los más desprotegidos y desfavorecidos, y que nos inspira a seguir sus pasos, en busca de una sociedad equitativa, de igualdad y de justicia social.

Un martes 18 de Julio de 2017, dejó esta tierra el Bambero Mayor, el Obrero del proceso, producto de un paro respiratorio en la ciudad de Quito, sus cenizas fueron llevadas al encuentro con sus raíces, cumpliendo sus deseos de estar junto a su pueblo que lo vio nacer, fiel a sus raíces. Juan García Salazar sigue vivo en nuestros pensamientos y en nuestra memoria. Su obra seguirá por siempre en el pueblo negro.

Ahora nos acompaña desde el cielo, y estamos seguros está reunido con decimeros, cantoras, cuenteros, historiadores y marimberos, para contarles sus maravillosas aventuras, Tito Libio Estupiñán  Angulo, no lo podía expresar mejor, en mención a los viajes de Juan García Salazar:

Yo me embarqué a navegar

en una concha de almeja,

a rodear el mundo entero

a ver su hallada coteja.

Desde Cristóbal Colón

salí con rumbo a la Europa,

con una tripulación

como de cien mil en popa.

Con viento que a favor sopla

me atravesé Casas Viejas,

y muchas ciudades lejas

las visité en pocos días

navegaba noche y día

en una concha de almeja.

Fuente: BCE, 1982

Juan García Salazar se embarcó a navegar noche y día en busca de saberes, visitó muchas comunidades, llevaba grabadora, cámara fotográfica, filmadora, lápiz y cuaderno, para conquistar el mundo entero, y trajo buenas nuevas de igualdad, equidad y justicia en favor del pueblo negro.

Hoy recibimos con alegría y responsabilidad este legado cultural de la humanidad de saberes ancestrales, gracias Juan García Salazar, nuestro Obrero del Proceso.

Por Juan Javier Arroyo C.

25/09/2018

 UNIDAD EDUCATIVA PARTICULAR “SUDAMERICANO

CONCURSO INTERCOLEGIAL DE ORATORIA

ESTUDIANTE REINA ORTIZ N. – NOVENO DE BÁSICA

MAESTRO LENGUA Y LITERATURA MAGÍSTER JUAN ARROYO C.

RECTORA TECNÓLOGA ADRIANA CAICEDO Q.

NOVIEMBRE DE 2018