El FERROCARRIL IBARRA – SAN LORNZO — MI ÁRBOL DE IDEAS

Por MSc. Juan Arroyo C. El presidente García Moreno autorizó la construcción del ferrocarril Quito-San Lorenzo mediante un decreto legislativo en 1861, (Suárez Veintimilla 1942, citado por Whitten, 1997, p.47), empero, no fue sino hasta 1915 que se comenzaron los trabajos (Acosta-Solís 1944, citado por Whitten, 1997, p.48). La historia del tramo del ferrocarril que […]

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EL PUEBLO DEL PAILÓN ORIGEN DEL NOMBRE — MI ÁRBOL DE IDEAS

Whitten (1997), manifiesta una leyenda que involucra la fundación del pueblo de San Lorenzo: “Hace mucho tiempo, mucho tiempo, un hombre llegó remando a la Bahía del Pailón, que siempre se llamó así. Llegó por la dirección del Canal de Bolívar. Era un pescador que venía del norte en busca de nuevos territorios. El pescador […]

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EL PUEBLO DEL PAILÓN ORIGEN DEL NOMBRE

Whitten (1997), manifiesta una leyenda que involucra la fundación del pueblo de San Lorenzo: “Hace mucho tiempo, mucho tiempo, un hombre llegó remando a la Bahía del Pailón, que siempre se llamó así. Llegó por la dirección del Canal de Bolívar. Era un pescador que venía del norte en busca de nuevos territorios. El pescador estaba tan a gusto y la zona era tan agradable, que se regresó siguiendo la costa (norte de Colombia) y encontró una mujer. Regresó con ella a Bahía de Pailón. Más tarde, cada vez más gente se asentó en San Lorenzo, mientras que otros sé que quedaban o se establecían hacia el interior de las corrientes y ríos.” (p.41).

El origen del nombre el Pailón data desde tiempos coloniales siglo XVI, pero es importante manifestar que en tiempos precolombinos ya se lo conocía como El Pailón, lengua COAYQUER (AWAPIT), PAIL = OLLA Y ON=CALOR INTENSO, llamado así por los indígenas AWÁ o barbacoas, en relación a que es como una olla por el calor sofocante. Fray Gaspar de Torres un 10 de Agosto, posiblemente por el año de 1597 le nombra el pueblo del Pailón, en honor a San Lorenzo Mártir “El Santo Patrono”, uno de los siete diáconos de la Iglesia de Roma, cargo que consistía en el cuidado de los bienes de la Iglesia y la distribución de limosnas a los pobres, y que murió el 10 de agosto del año 258 d. C., quemado en la parrilla, un martirio sufrido en la hoguera por el Santo San Lorenzo que el misionero Torres relacionó con el calor sofocante del Pailón.

Tapia (2018), sustenta lo mencionado en sus escritos “Origen del Nombre de San Lorenzo del Pailón: Jijón y Caamaño (obra citada, Quito, Editorial Ecuatoriana, 1941, pp, 152-160) afirma que la lengua utilizada de manera común por los pueblos de la zona noroccidental del actual Ecuador era el coayquer (Ibid. p. 152), la misma que fue estudiada inicialmente por el francés André, quien llegó a América entre 1875 y 1876. Considera que esta lengua corresponde al grupo caribeño de los Barbacoas, perteneciente a la familia de los chibchas centroamericanos. “Una de las principales características de los nativos de la zona esmeraldeña contigua a la población de Atacames, era poner los nombres según la condición física del lugar, lo que podríamos conocer como topónimos” (Pierre Maugould, Tesis doctoral, Universidad de Lyon, 1987, p. 76, BAEP). Por ejemplo, Te­lembí se componía de las voces telem=selva muy tupida; y bi=agua, por lo que podría entenderse como río en cuyas riberas hay un boscaje muy compacto. Toda terminación bi, chi, pi, qui en lengua coay­quer significa agua, conforme lo señala Jijón. (Ambuquí, Cochasquí, Pinsaquí, Sangolquí, Picalquí, para citar ejemplos de lugares de la región Sierra). La actual zona de San Lorenzo era conocida antiguamente como “pailón”, que descompuesta equivaldría a: pail=olla y on=calor intenso. Lugar que es como una olla por el calor sofocante. (Ibid. Jijón, p. 156). 

La primera información que tenemos sobre la existencia del pueblo de El Pailón la debemos a fray Gaspar de Torres, religioso mercedario, quien en 1596 fue designado como misionero entre los cayapas “…que con licencia del Presidente y oidores en nombre de su majestad van a hacer poblar y atraer (…) (al) real servicio de los caciques cariapas e indios a él sujetos y los demás de aquellas provincias y confines de Lita (sic)…” ( Joel Monroy, ‘El Convento de la Merced de Quito’, 1534-1617, Quito, Editorial Labor, 1938, pp. 319-327). “En llegado a un sitio muy sofocante de calor inmenso que llaman del paílón que está en los confines mismo cerca de la mar Pacífico, desde el cual es fácil trasladarse en chalanas hasta la tierra de Tumaco y pueblos cercanos a los cayapas y más de ellos que son ricos en oro y maderas, pero cuyos habitantes guardan conflicto entre sí por las posesiones de las minas, razón por la que tuve (fray Gaspar de Torres) mucho que sufrir por estos desacuerdos promovidos por codiciosos caciques que lo único que buscan es tener mando sobre los demás, incluso con riesgo de mi vida que en más de una ocasión estuvo en peligro si no hubiese habido la mano de don alonso gualapianguo, casique de lita, quien me favoreció en más de una vez … (sic)” (Informe de fray Gaspar de Torres al Comendador del convento de Quito, Archivo del Convento Máximo de La Merced, Informes varios, 1598-1600. Hoja 76). “En llegado al pueblo del pailón en el día 10 de agosto, fecha del mártir San Lorenzo, púsele este nombre en recuerdo de su martirio en la parrilla, el cual queda bien con el sofocante calor que hay en el dicho pueblo con lo cual se puede decir que ya tiene santo protector y saber que se puede utilizar como tambo para la misión de llevar la palabra de Dios a de estos pueblos que están regados por todos estos ríos grandes y pequeños que bajan de las montañas de lita y el citado pueblo de pailón que guarda las espaldas. (sic).” (Ibid. hoja 92).

BIBLIOGRAFÍA

Whitten, N. (1997). Los Negros de San Lorenzo. Clase Parentesco y Poder en un Pueblo Ecuatoriano. Quito, Ecuador: Centro Cultural Afroecuatoriano.

Tapia, A. (2018). El origen del Nombre San Lorenzo del Pailón. Diario el Comercio. Recuperado de https://www.elcomercio.com/tendencias/origen-nombre-sanlorenzo-pailon-historia.html.

 

EL RIVIEL Narraciones en Versos Folklore Esmeraldeño NELSON ESTUPIÑÁN BASS

EL RIVIEL

De tanto esperar, dormido

se ha quedado el compañero

en el potro, y un lucero

a su lado está caído.

Le cuento lo sucedido,

y me dice: – Si usté pasa

pa’l otro lado de la casa,

onde la cerca hace juin,

lo envuelve el hojarasquin…

 

Por eso, ¡cuánto se atrasa!

Rápidamente alistamos

canaletes y atarraya,

y zigzagueando la playa

por al estero bajamos.

abajo nos internamos

por unas trochas estrechas,

mal trazadas, ya deshechas,

y, en tanto echan sus cantares

en el aire los manglares,

pasamos abriendo brechas.

 

Se ocultan ya los luceros,

se está cerrando el camino,

pero yo soy buen marino,

graduado en mares y esteros.

Me envidian los marineros,

pues sin saber Geografía

hago cualquier travesía,

y aunque me tape un gran tumbo

no me hace perder el rumbo

mi compás: la valentía.

 

Suenan las lisas subiendo,

parece que son manchones,

se esconden los camarones,

alguien los va persiguiendo.

La tiniebla va creciendo,

y -¡oh, sorpresa!- de repente

veo que sube la corriente

un hombre en una canoa

con una luz en la proa

que se me viene de frente.

 

-¡Jesús!, -exclama el proero-,

¡se nos encima el riviel!

¡Orce duro el potro! ¡Es él!

¡Ay, nos hunde el traicionero,

y aquí hay titibra y hay mero!

cae el potro, desmayado,

porque el riviel lo ha espantado.

bogo fuerte hacia delante,

viene el riviel acezante,

seguro de haber triunfado.

 

Siento que no sea de día

y se prive esta visión

cobarde, en esta ocasión

de ver lo que es valentía,

probando mi gallardía.

se viene como un ciclón

a buscar el encontrón.

 

Firme espero el abordaje

para mostrar el coraje

que tengo en el corazón.

 

A pesar de menguante

veo que su tolovera

es una gran calavera,

achatada, repugnante,

reseca y espeluznante.

 

Con sus manos sin carne toma

y lo maneja y lo doma,

como amarrado con soga,

un hueso con el que boga

y hace toda su maroma.

 

Pero el riviel pendenciero,

como ya ha oído mi nombre,

sabe que está frente a un hombre

y toma otro derrotero.

Orzo entonces yo ligero,

echa espuma mi potrillo,

como sacándole brillo

al estero ennegrecido

bogo ya casi prendido

al potro mocho del pillo.

 

Bogo yo con toda mi ansia,

agua y viento voy rompiendo,

mas, con todo va creciendo,

a pesar de mi constancia.

Entre los dos, la distancia.

le grito que se presente,

aunque sea el diablo, de frente,

y colérico lo insulto,

pero ya solo es un bulto

que tramonta la corriente.

 

Veloz se bota a la orilla,

se mete en un totoral,

luego pasa a un lodazal,

y veo que su luz ya brilla

cual lejana candelilla.

 

Sale de la tembladera,

en fuga, como a carrera,

y a la vuelta de un estero

se me pierde el traicionero

en su canoa tan ligera.

 

Despiertan la madrugada

cantando las guacharacas,

aalborotan, cual maracas,

los cerros y la hondonada.

 

Ahora siento ya pesada.

La canoa, pues el proero,

igual a un oso hormiguero,

sigue en el fondo tumbado,

mientras yo estoy agotado

de bogar por el estero.

 

Llego al paso avergonzado,

donde la gente curiosa

acude muy presurosa

a mirar lo que he pescado

-Buenos días, ¿qué le ha pasado?

-Compadre, ¿qué ha sucedido?

Mas con el ceño fruncido

les devuelvo su saludo,

y les digo lo que pudo

pasar, si otro hubiera ido.

 

Al potro van enseguida,

levantan al compañero

y van donde el yerbatero

a que lo vuelva a la vida.

La gente marcha sufrida,

porque el cargado está yerto;

pero el curandero experto

lo tiende en su damajagua,

y dice: – Es espanto de agua.

¡No se asusten! ¡No está muerto!

 

Nelson Estupiñán Bass

Duelo de Gigantes

Timarán y Cuabú

Producción Gráfica 2001

LA TUNDA Narraciones en Versos Folklore Esmeraldeño NELSON ESTUPIÑÁN BASS

CUABU

Aunque mi patria es el mundo

soy nacido en Ecuador,

y como arde en mi sangre

puedo cantar su folklore.

Declaro que soy de aquí,

de esta tierra buena moza,

que satura mi canción

y la vuelve más hermosa.

 

LA TUNDA

Dejando atrás la bocana

se fue la Ambrosía hacia adentro.

Crueles, sin alma, las piedras

en los pies se le incrustaba.

Mas la negra caminaba

para adentro del estero,

avanzando indiferente

por el agua de cristal.

 

Aunque sus aguas se iban

lentamente para abajo,

el estero era un pintor

que retrataba a esa hora

el paisaje en su esplendor.

En una vega, los guabos

agitaban en el viento,

como culebras, sus guabas.

En la opuesta, un naranjal

pregonaba su cosecha

en el potrero aturdido

con semejante fragancia.

 

Niños descalzos derriban

papayas casi maduras,

y salen todos corriendo

al mirar el propietario,

dejando todo caer

en el estero sus risas.

Más adentro muelen caña,

están haciendo panela,

azucarado está el aire,

azucarado el paisaje,

azucarados los brazos,

el trapiche, azucarado.

 

La Ambrosia sigue hacia adentro,

llevando envuelto en una hoja

de plátano, verde y fresca,

su fiambre de mazato,

y descubierta en la mano,

la batea de lavar oro.

 

¡Ah, mujeres campesinas

de las selvas de Esmeraldas,

que bregan igual a un hombre

sacando trozas de balsa,

cargando tagua en canastos,

o racimos de bananos

bajo los hombros fornidos;

Con el machete y el hacha

en desbrotes o desmontes,

llevando las plantaciones

adentro de la montaña;

luchando a brazo partido

en medio de la maleza;

que si sale una culebra

con valor la despedazan;

que si un tigre es el que sale

y hay que enfrentarlo, lo enfrentan.

[…]

 

A las cuatro de la tarde

brilla el contento en sus ojos;

un frasco blanco y pequeño

guarda el oro que ha lavado.

Ahora vuelve por la playa,

y al mirar el agua ve

los árboles tiritando

en el fondo del estero.

¡Ay, cómo se llena el rancho

¡Con la rabia de la Ambrosia!

Dice: -¡Este Julio, el travieso,

¡Otra vez se jue pa’abajo!

Lo busca por todas partes;

Julio Ayoví no aparece.

Una vecina le dice:

-Se lo habrá llevao la Tunda,

la pata de molinillo.

 

Se derrama el comentario

a lo largo y a lo ancho

de la aldea a cuyas puertas

está llamando la sombra.

Poco a poco van subiendo

la indignación y la pena.

Cuando la tarde fallece

en brazos de la pradera,

toda la villa es un puño,

toda la villa está unida

para rescatar a Julio.

[…]

 

A niña recién lavada

huele la mañana fresca.

La gente marcha al rescate

del muchacho secuestrado.

Los perros van adelante,

siguen los hombres después

con machetes y escopetas,

y alternando entre unos y otros

corren contentos los niños.

 

Por en medio de un guandal

un niño rompe la pena,

gritando todo contento:

-¡Por aquí sigue la seña,

¡La pata de molinillo!…

Llega con alas la Ambrosia,

llegan con alas los niños,

con alas llegan los hombres.

Se acercan todos, y en ruedo

ven en la tierra la huella:

La pata de molinillo

junto a un rastro normal.

 

Ladran lejano los perros,

sigue creciendo el contento.

La gente sigue la marcha

pegando al suelo los ojos.

Atraviesan matorrales,

dejan atrás espineros,

Caminan por gualangales.

Sigue ladrando los perros

y honrados cerros devuelven

el eco de sus ladridos.

-¡Tal vez los perros la hallaron!

 

-¡Vamos rápido al gudual!

Buscan por entre las guadúas,

pero los rastros se pierden

en la maleza apretada.

¡Ay, el gozo de la Ambrosia

¡Se empañó con la tristeza!

Ya llegó la caravana

al ladrido de los perros.

ningún animal se corre,

todos ladran en un punto.

 

Entonces todos los hombres

se alistan para el ataque,

y cercan un espinero

a fin e que no se escape.

Disparan sus escopetas

al aire, para asustarla

uno grita: -¡Por aquí

¡La Tunda ahorita corrió!

Va la gente hacia el lugar

indicado por el hombre,

pero la Tunda, veloz,

se pierde y nadie la encuentra.

Un muchacho, de entre todos,

se interna en un gran brusquero,

donde se cruzan las sombras

en medio de los bejucos.

Abre el monte con las manos,

se corren las lagartijas,

y pregona desde adentro:

-¡Aquí lo ha dejao la Tunda!

 

Entran como un ventarrón,

arrasando la malesa.

allí está Julio Ayoví,

tumbado sobre la tierra,

boca abajo, y atontado.

lo colocan boca arriba,

la Ambrosia lo agarra pronto,

pero el muchacho de nuevo

se vira sobre la tierra.

Como si fuera un salvaje.

 

Quiere correr hacia el monte,

huyendo de sus amigos;

pero todos lo detienen,

y entonces rompe a llorar.

De nuevo se desparraman

los ladridos de los perros,

golpeando incansablemente

las paredes de los cerros.

 

Regresan todos contentos,

la Ambrosia y Julio adelante,

los hombres van sonrientes,

y los perros, acezantes.

Entonces habla el pequeño:

-¡Mamá, si era como usté,

llevaba su mismo traje,

y me llamó por mi nombre,

por eso yo la seguí.

-Comadre, ¿no se lo dije?,

lo interrumpe doña Paula.

¡Esa es la Tunda, la mesma!

 

Que en el anteaño pasao,

se me lo trujo al Cirilo…

-Es la mesma, comadrita,

la pata de molinillo.

-¿Y te dio algo de comer?-,

preguntó la madre al chico.

-Bajó al estero, – le dijo-

Trajo camarones crudos,

los metió bajo la falda

y los sacó preparados.

-Ya ve, comadre, es la Tunda,

la pata de molinillo.

 

Llevando a Julio adelante,

arrebatado a la Tunda,

otra vez vuelve a la aldea

alegre la caravana.

 

Nelson Estupiñán Bass

Duelo de Gigantes

Timarán y Cuabú

Producción Gráfica 2001

LA GUALGURA – Narraciones en Versos Folklore Esmeraldeño NELSON ESTUPIÑAN BASS

TIMARAN

Cuando alguien me solicita

que cante sobre lo nuestro,

le pruebo, sin discusión,

por qué me llaman maestro.

 

LA GUALGURA

Era una noche cerrada,

noche negra, noche obscura,

como todo era negrura

no se veía casi nada.

 […]

 

Por sobre el río y los barrancos

cucuyos y candelillas

Restregaban sus cerillas

haciendo caminos blancos.

La obscuridad, como en zancos,

se encaramaba a lo alto

de los montes, en asalto,

y mientras todo moría

ella sola sonreía

andando de salto en salto.

[…]

 

Camino y oigo clarito

a una: gallina que llama

a sus hijos en la grama,

y oigo también los pollitos

respondiéndoles bajito.

[…]

 

Y me pongo a caminar

esa noche de menguante,

va la gallina adelante

y sin cesar de piar

van los pollitos tras su andar.

Lejos quedan los potreros,

se borran ya los luceros

atravieso cien guandales,

mas los pollos infernales

se pierden por los senderos.

subo cerros, bajo llanos,

parece que ya los cojo,

mas me echan tierra en los ojos,

y se me van de las manos.

¡Malditos! –grito-. ¡Razanos!

Pero siguen avanzando

y yo sigo caminando.

pasamos cañaverales,

peñas, cerros, manantiales,

y ellos se corren piando.

 

Y al cruzar por un potrero

oigo decir: -Anacleta,

pásame acá la escopeta,

parece que anda un cuatrero…

-¡Ey –le grito-, compañero!

¡Cuidado, compadre Juan!

¡Comadre, soy Timarán!

-Compa, ¿en esta noche espesa,

-dice-, sigue usté la presa,

como si fuera un hulán.

Sale el compa a la ventana,

fumando una gran congola,

y el humo hace una bombola

en su cabeza ya cana.

sale su hija, campirana,

que por linda y por lozana

se parece a una mañana,

y me pongo a relatar

como hasta acá vine a dar

desde allá de la bocana.

-Ponga otra vez atención,

compadre, -me dice el viejo.

a usté, que dizque es conejo,

en esta triste ocasión

lo ha engañao la visión.

lo que en esta noche oscura

ha seguido, es la gualgura…

Oigo esto, y casi me asusto,

y tiemblo, como un arbusto

abatido en la llanura.

 

Conversamos un momento

y prosigue cariñoso

el campesino canoso:

-Cualquiera que sea el tiempo,

haya lluvia o hay viento,

sale siempre a la llanura

por la noche, una gualgura,

como buscando un cristiano.

después se va por el llano

derramando su amargura.

-Adelante va la mama,

pían los pollos sin descanso,

y se van por el remanso

de la noche, llama y llama…

salimos a la ventana,

se agita en la noche obscura,

y se pierde en la espesura,

como un ave maldecida

que no topara guarida

que no topara guarida

en esta inmensa llanura.

 

Regreso al rancho, ligero,

y en aquella obscuridad

me entra la curiosidad

de mirar el gallinero.

Me acerco con el mechero,

voy a todas las esquinas,

y observo que las gallinas

paridas, las ponendoras

y hasta las pollas solteras

duermen tranquilas, cual niñas.

Nelson Estupiñán Bass

Duelo de Gigantes

Timarán y Cuabú

Producción Gráfica 2001

LA SIRENA DEL PAILÓN Narraciones en Versos Folklore Norteño OTOMIE RAMÍREZ DE LEMOS

I

La melodía se escuchaba en la bahía del Pailón,

pues piedras o lo que sea, la gente escuchaba el son,

según los sanlorenzeños, aseguran que proviene,

de una mujer muy hermosa llamada SIRENA.

Mitad pez, mitad mujer, con larga y rubia cabellera,

sentada en un gran peñón, sus encantos ponen en prueba.

dicen que es de oro su peine, que su belleza es sin par,

que el hombre que atina a verla ya no se puede escapar.

La mira, no más la miran, no se cansa de mirar,

y si intenta retenerla, se escurre al fondo del mar.

II

En cierta ocasión un joven, quiso en sus brazos apresar,

pero muy escurridiza desapareció en el mar,

más el precioso peine, en la roca se quedó

y el joven como recuerdo, a su casa lo llevó.

Esa noche fue terrible, en San Lorenzo ocurrió

truenos, vientos y aguaceros que los manglares tumbó.

El mar subía y subía, el cielo se desguindaba,

municiones que llovían y la gente que clamaba,

manglares hechos bagazos, uno sobre otro quedaban

como bomba de fuego, sus raíces arrancaban.

III

Nadie sabía los motivos, ni atinaba las razones,

el cura de la parroquia, repartía mil bendiciones,

hasta que por allí alguien gritó; ¡Es el peine! ¿Qué peine?

¡el peine de la SIRENA! Que Ambrosio tiene en la casa

y lo guardó en la maleta para que nadie lo viera

¡Ve muchacho! ¡andá a botá ese maleficio al mar!

Más luego por esa vaina, nos vamos a terminá.

Así lo hizo el pobre Ambrosio, la bella prenda arrojó

y la SIRENA tranquila, con su peine retornó

y la paz finalmente a San Lorenzo volvió.

 

Otomie Ramírez de Lemos

Narraciones en Versos

Folklore Norteño y Algo Más

Casa de Cultura Benjamín Carrión

Núcleo Esmeraldas

Editorial Horacio Drouet Calderón 2009

El monito burbuja estrenamos audiolibro del cuento viral en Ecuador — Cooperación con Alegría, el blog de Iñaki Alegría

El monito burbuja estrenamos audiolibro del cuento viral en Ecuador Voz de Marcela Barrientos Libro original: UNICEF Ecuador El monito burbuja, el cuento infantil contra el Coronavirus viral en Ecuador ahora en audiolibro… 28 palabras más

a través de El monito burbuja estrenamos audiolibro del cuento viral en Ecuador — Cooperación con Alegría, el blog de Iñaki Alegría

ALCALDÍA DE SAN LORENZO FOMENTA EL TRUEQUE SOLIDARIO EN LA LUCHA CONTRA EL HAMBRE EN TIEMPOS DE LA PANDEMIA COVID-19.

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En el cantón San Lorenzo del Pailón ubicado en la frontera norte del Ecuador, en la provincia de Esmeraldas, ante la crisis sanitaria global, provocada por la pandemia del COVID-19, el Alcalde Gleen Arroyo ha iniciado como parte del Plan de Reactivación Económica y Social, el fomento del trueque solidario entre las comunidades de mar y del alto San Lorenzo, para intercambiar productos bioacuáticos con productos agrícolas, como una de las alternativas para combatir el hambre que afecta principalmente a los sectores más vulnerables en  tiempos de la emergencia sanitaria.

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Esta iniciativa milenaria de épocas muy remotas de intercambio de productos, hoy se vivifica en el Pailón con iniciativas comunitarias de subsistencia para intercambiar lo que se necesita, en un contexto de solidaridad y cooperación mutua, valores humanos esenciales, para enfrentar el hambre con una economía combinada en la agricultura y pesca en una región altamente productiva, como es el medio ambiente de manglares y tierras firmes.

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