EL PUERTO DE SAN LORENZO DEL PAILÓN

Por MSc. Juan Arroyo C.

El cantón San Lorenzo del Pailón, ubicado en la zona norte de la provincia de Esmeraldas Ecuador, en los límites con la hermana república de Colombia, es privilegiado al contar en su bahía que tiene forma de paila, con un puerto natural, que no necesitó de dragado para la navegación de buques de alto calado. De gran profundidad, con algunos canales de circulación, que permiten el viaje a la frontera con Colombia y el cantón Eloy Alfaro, de la misma manera a los poblados sanlorenceños de la bahía de Ancón de Sardinas y en la ruta del Pacífico a  Brasil, Panamá y otros países.

El puerto del Pailón es manifestación de la belleza natural conjugada con lo cultural e histórico, de un valor sustancial para la población sanlorenceña, regional, nacional e internacional.  El escenario de esta costa de paisajes se caracteriza por la biodiversa de flora y fauna, teniendo como su mayor tesoro el manglar, que es hábitat y sostén de la vida de las especies de peces, aves, crustáceos, iguanas, caimanes y tigrillos. El manglar es un medio de subsistencia de la comunidad que vive de la recolección de productos bioacuáticos. La bahía de manglares y estuarios del puerto del Pailón protegen a la población contra la fuerza del viento marino, y al mismo tiempo brinda la fresca brisa.

El encanto de la bahía se vivifica en el folklor, historias y leyendas, que son parte de la vida cultural local; puerto de romances y amoríos de ayer y hoy, rincón de encuentro entre lo natural y humano; morada de duendes, sirenas, rivieles, tundas, bamberos, que encantan y asustan a más de un viejo velero y pescador de alta mar, y; la armonía de convivencia crece cuando negros con cununos, bombos, guasas y marimbas entonan cánticos que hacen bailar a todo ser vivo que habita el lugar.

El legado histórico de esta obra natural, se remontado a épocas precolombinas, y contemporáneas expresado en las relaciones de comunicación y  comercio (trueque) entre las culturas indígenas que circulaban con sus variedades de productos por esteros y canales.

En época colonial surge el interés y  anhelo de habilitación del puerto, en el siglo XVI, por los años de 1598, con la finalidad de fomentar el comercio exterior del país. Luego en 1635 los ibarreños con una voluntad solidaria a favor de una obra que iba a beneficiarlos no sólo a ellos sino también a todas las provincias circunvecinas se proponen re-edificar el puerto del Pailón. Un grupo de ilustres se comprometieron con sus bienes raíces, familias, y dos mil pesos de ocho reales, dando el poder en forma de derecho a toda la justicia del Rey, para la consecución del ideal trazado.

Juan José Flores en 1830, llegó a la cumbre de su vida política y carrera militar al ser nombrado primer Presidente del Ecuador. El Mandatario sin fondos para gobernar, habilitó un puerto en la bahía del Pailón para la libre introducción de mercaderías al país. En este mismo gobierno en el año de 1837 el almirantazgo ingles ordenó que se hicieran estudios en la costa americana del Pacífico y habiendo sus técnicos visitado la bahía del Pailón, encontraron que sus condiciones como puerto eran excelentes y que podían fondear buques de hasta 7 000 toneladas aun antes de hacer ningún trabajo de adecuación. Y en la presidencia de José Plácido Caamaño, en el año de 1885 se realizó otro estudio con idéntico criterio favorable (Nevárez 2010, p.455).

En 1918 el Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, en su calidad de Presidente de la República, nombra una comisión científica para realizar nuevos estudios del puerto por la compañía Orestein y Koppel antes de iniciar los trabajos del ferrocarril Quito – Ibarra – San Lorenzo. Los estudios a lo largo del canal Bolívar en 26 Km confirman positivamente los del almirantazgo inglés, casi 100 años antes. Así se ratifica entonces que San Lorenzo sería el punto terminal del ferrocarril (Nevárez 2010, p.455).

La empresa de Ferrocarriles del Estado en 1947 renueva los sondajes al mando del coronel Héctor Chiriboga, con un equipo de topógrafos y empleando el fathómetro, cuyos resultados concuerdan con los anteriores sondajes (Nevárez 2010, p.456).  Este trabajo se lo llevó a cabo estando en la presidencia Mariano Suárez Veintimilla y Carlos Julio Arosemena Tola.

En el tercer mandato de José María Velasco Ibarra, en 1952 la empresa CIAVE hace ingresar en San Lorenzo el vapor Pont Audemar, con 14 000 toneladas, de modo seguro y sin problemas. Luego de ello han entrado barcos de gran tonelaje pese a no haber dragado, pues esta bahía no tiene los bancos de arena que tiene el Santiago en la Tola, con lo cual se confirma la seguridad del puerto (Nevárez 2010, p.456).

En 1959 en la administración presidencial de Camilo Ponce Enrique se inicia con la obra del puerto del Pailón y en 1961 en la cuarta presidencia de José María Velasco Ibarra se termina con este período de construcción y desarrollo, ganando prestigio los integrantes de la Junta Autónoma, que era entidad de gobierno encargada de ejercer la administración pública del cantón, la misma que estaba regentada por ciudadanos llegados de la ciudad de Quito y otros lugares del país. “Algunos trajeron a vivir a sus familias a San Lorenzo, y se preocuparon por crear un ambiente favorable para los niños. También llegó el segundo sacerdote comboniano. Se estableció una pequeña base naval en junio de 1961, y los oficiales y tropa trataron de integrarse a la vida del pueblo. El poblado creció, con los serranos estableciéndose en el centro del pueblo o a lo largo del ferrocarril. Los negros se fueron extendiendo a lo largo de la pista de aterrizaje, en dirección a la base naval, y a lo largo del ferrocarril, y los barrios comenzaron a poblarse más densamente. El tiempo de la construcción del puerto fue notorio por la ausencia de crisis. En 1961, la mayoría de la gente  parecía feliz de olvidar los problemas del pasado reciente. Los salones de baile, los billares y las nuevas cantinas permanecían abiertos todas las noches, y el comercio turístico de fin de semana prosperaba (Whitten, 1997, p.54).

El 31 de julio de 1961, CIAVE anunció al pueblo que se iría en treinta días, lo que significaba el término del período de construcción del puerto, La compañía se fue del pueblo en agosto, dejando el puerto incompleto y sin inaugurar. El retiro oficial de CIAVE dejó a la Junta Autónoma como la única agencia responsable de todo lo que se había emprendido: colonización, mantenimiento del ferrocarril, la terminación tanto del puerto como del pueblo, y, finalmente, el pago de la deuda a CIAVE y compañías asociadas, que llegaba a dos millones y medio de sucres (Conforti 1962:4). Los encargados del ferrocarril adujeron que cualquiera de estas responsabilidades agotarían el presupuesto de la Junta Autónoma. A mediados de agosto de 1961, la Junta estimaba sus pérdidas en diez mil sucres diarios, abandonando poco después toda actividad con excepción del mantenimiento del ferrocarril. En San Lorenzo quedaron apenas el ingeniero jefe, un doctor y su asistente, un radiooperador, un topógrafo y su asistente, un contador, el jefe de máquinas, y algo así como treinta obreros. Se despidió al resto de ingenieros, secretarios y la mayoría de los trabajadores (entre cien y ciento cuarenta) (Whitten, 1997, p.55-56).

La construcción del puerto de San Lorenzo, permitió el crecimiento poblacional de 1787 a 2 418 de entre los años de 1960 a 1963. También la construcción ininterrumpida en algunos barrios como el de las tres Marías y a lo largo del ferrocarril (calle Imbabura) y de la pista de aterrizaje (calle 26 de Agosto) permitió el constante aumento poblacional. Estadísticas de la SCISP, Censo Nacional (Whitten, 1997, p.56).

La posibilidad de hacer de San Lorenzo un puerto libre para la mercancía importada de Brasil  causó gran revuelo, y aunque este paso se tomó oficialmente, no podrá beneficiar al pueblo hasta que se haya construido una ruta para transportar los artículos desde el Napo en el Oriente hasta San Lorenzo en la costa pacífica. Con todo un barrio en San Lorenzo se llamó Manaos, con el propósito de honrar la población del río Amazonas que recibirá los productos enviados desde San Lorenzo, a través de los Andes, y que llegaran por los ríos Napo y Amazonas (Whitten, 1997, p.57).

Fuentes Bibliográficas

Whitten, N. (1997). Los Negros de San Lorenzo. Clase Parentesco y Poder en un Pueblo Ecuatoriano. Quito, Ecuador: Centro Cultural Afroecuatoriano.

Nevárez B. (2010)  “El Camino a la Mar del Sur” Cuatro Siglos de Patriotismo Frustrado. Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión Núcleo de Esmeraldas.

SAN LORENZO DEL PAILÓN HIPOTECADO A LOS INGLESES POR LA DEUDA DE LA INDEPENDENCIA DEL ECUADOR

Por MSc. Juan Arroyo C.

A inicios del siglo XIX, se comenzaron a gestar en América las ideas libertarias en contra del poder español. El proceso independentista requirió la formación y el mantenimiento de un ejército, lo que demandó la inversión de grandes cantidades de recursos económicos que se obtuvieron de aportes de la población y de préstamos externos, especialmente de Inglaterra.

La deuda externa de la independencia, además de los préstamos para las acciones libertarias; comprende también los recursos gestionados en Europa por Bolívar y los dirigentes colombianos para consolidar la independencia, proteger la agricultura y fomentar el desarrollo industrial de la naciente república de Colombia, esta es la “DEUDA INGLESA”.

El Ecuador en pago a los ingleses, por préstamos recibidos a razón de la guerra de la Independencia, hipoteca garantizando derecho de explotación de sus recursos naturales a este país tierras del territorio esmeraldeño, entre ellas San Lorenzo del Pailón, que fue subarrendado y colonizado por la compañía inglesa Limitada del Ecuador “Ecuadorian Land Company” y luego por la compañía alemana “Esmeraldas Handelsgesellschft m.b.H.”, que tiempo después cambió su razón social por “Casa Tagua” S. A.  

Whitten (1997) cita algunos investigadores,  a saber Suárez de Veintimilla y Linke, expresan que para 1837 los ingleses ya habían comenzado a estudiar la zona, pero de hecho la compañía inició sus operaciones alrededor de 1 860, permaneciendo hasta 1902, fecha en que subarrendó sus derechos a una compañía alemana, data el traspaso de la operación de la compañía de manos inglesas a manos alemanas alrededor de 1870, la misma que estuvo operando hasta 1930, y prolongada después hasta la época de la construcción del tramo del ferrocarril que va de Ibarra a San Lorenzo (Linke 1960: 117; Acosta – Solís 1959b), cuyo mayor interés era la adquisición de la tagua, aunque también comerciaba oro, madera y otros productos forestales. Tenía su oficina matriz en Mataje, y sucursales en San Lorenzo, Concepción, Borbón, Limones, Muisne y Esmeraldas (p. 43 – 45).

La compañía inglesa compraba tagua, maderas finas, balsa, oro, corteza de mangle, pieles y hierbas medicinales. La oficina matriz de la compañía estaba en Mataje, que según el mapa de Wolf (1879) se llamaba Campana. Los lugareños fueron contratados para trabajar como dependientes y compradores en los poblados del hinterland, de los cuales los más importantes eran Borbón, Concepción y San Lorenzo.  Se levantaron algunas construcciones, en y cerca el lugar donde se encontraba el hotel Imperial. También se dice que los ingleses sembraron pasto para sus caballos y mulas, y que introdujeron a la región ganado pardo suizo. Según los lugareños, todos los ingleses y sus familias vivían en una sola mansión, y trataban respetuosamente a los negros locales. Incluso se habla de unos trescientos nombres ingleses que usan los negros de la zona: Miltón, Joffre, Jenny, Gilbert, Douglas y Daisy se encuentran por montones. Una calle de San Lorenzo se llamaba “Mister Corner”  (Whitten, 1997, p. 43 – 44).

Se dice que a mediados del siglo XIX surgieron conflictos entre habitantes de San Lorenzo y el jefe de la compañía inglesa. Debido a varias razones que no enumero se habían levantado en el pueblo una o tal vez vallas que fueron derribadas un mayo 24 por los negros. El jefe de la compañía, cuya oficina estaba en San Lorenzo (o en Mataje, las versiones varían), envió un mensaje a Inglaterra diciendo que el abatimiento de las vallas y otras acciones de violencia menor, no especificaba, constituían agravios contra la corona británica. Un buque de guerra británico, enviado a investigar, atracó, supuestamente, en la bahía del Pailón, y apuntó sus cañones sobre San Lorenzo. Se abrió una averiguación tras de lo cual se determinó que las hostilidades eran personales y dirigidas  contra el jefe de la compañía, y no contra la corona británica. Todos los gastos de la operación se cargaron a la compañía, marcando, para fines prácticos, el final de los intereses de los ingleses en la zona. A falta de evidencia que respalde estos relatos, el anterior relato debe considerarse como una parte importante de la historia folklórica de los negros, no como un hecho histórico (Whitten, 1997, p. 44).

En el tiempo que San Lorenzo fue colonia inglesa, los colonizadores crearon la moneda llamada el Pailón, que circulaba en el lugar, pudiendo los habitantes hacer compras y diferentes actividades comerciales con este dinero.

En esta época de colonización, era permanente el arribo de grandes buques a la bahía del Pailón, para llevar todo el recurso natural extraído de tierras sanlorenceñas al viejo continente, productos como la tagua, madera, piedras preciosas, la balsa, muy cotizados en Europa.

Whitten, N. (1997). Los Negros de San Lorenzo. Clase Parentesco y Poder en un Pueblo Ecuatoriano. Quito, Ecuador: Centro Cultural Afroecuatoriano.

 

ENTORNO ESCOLAR INCLUSIVO PARA ESTUDIANTES CON DIFICULTADES EN LA LECTURA — PedagogíaEcuador

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LECTURA Y RENDIMIENTO ACADÉMICO Elementos de preocupación en el Ecuador — PedagogíaEcuador

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Cuento del pueblo Chachi EL TIGRE Y EL CONEJO

De igual modo le invita para otra ocasión al tío conejo, también le acepta esa invitación, el tigre acostumbrado en hacer daño a otra persona le dice lo mismo al conejo, usted olvide llevar lo necesario para el camino, pero el conejo llevó todo los preparativos necesarios.

Cuando llega el día ambos se internan en el bosque, de casualidad tenían que cruzar en un río, el tigre saca su machete, corta un pedazo de madera y cruza el río, luego le quita la madera que le sirvió para cruzar, pensando podía pasar igual que el armadillo, pero este animal más listo que él, saca también su machete y hace lo mismo para cruzar; el tigre se queda triste pero continúa el camino. Cuando se ponen a descansar, el tigre saca el fiambre y come, también el conejo saca la suya y come, así que el conejo nos e quedó sin comer.

 En el camino encontraron un árbol de caimito lleno de frutas, el tigre le pide al conejo que subiera a tumbar pero que comiera los verdes y a él las frutas amarillas, pero el conejo hizo lo contrario, come las frutas amarillas y las verdes le pasa al tigre.

 Faltaba unos pocos metros para llegar a la casa de la comadre zorra, el tigre le dice al conejo señalando el vegetal, que regresara por el vegetal cuando él sufra el dolor del estómago, el conejo como es tan listo lleva a escondidas ese vegetal.

 En la hora de comer, el tigre aparenta sufrir el dolor y le pide al conejo que fuera por el vegetal, este le dice, aquí tengo el vegetal que usted me indicó.

 Nada pudo hacer para satisfacer su instinto personal en contra del conejo por cuanto él es más hábil y dispuesto que el tigre.

Llega la noche, quiso hacer lo mismo como lo hizo al armadillo pero con el conejo se equivocó, el tigre fue ahumado y entregado a sus hijos, también los hijos probaron la carne de su padre pero después se dieron cuenta, por tanto la esposa trata de quitar la vida al conejo pero no pudo hacerlo.

 Un día le persigue y le alcanza justo cuando el conejo entraba en un hueco, pero le suelta creyendo que a la pierna del conejo como una raíz.

 Pata sacar de aquel lugar va en busca de palas, dejando al sapo y al gallinazo como guardianes, pero ellos no pudieron hacer nada para impedir la salida del conejo.

La tigre cava el lugar pero no encontró nada, muy enojada trató de matar a los dos animales, el gallinazo le decía, a mí lánceme arriba y moriré cayendo al suelo, así lo hizo y el gallinazo se va volando, el sapo le decía yo quiero morir ahogado, a mí lánceme en el agua y moriré ahogado, también así lo hizo, el sapo se fue cantando porque es su hábitat natural.

La mujer del tigre muerto vivió algunos años ansiosos de matar al conejo pero nunca ha podido hacerlo.

 

Compilación por Alfredo Pianchiche Triviño

Fuente: Casa de la Cultura Núcleo Esmeraldas, CUENTOS DEL PUEBLO CHACHI.

Fuente de fotografía, Secretaría del Buen Vivir

                                                                                   

Décima de la Zona Norte de Esmeraldas EL PICO DEL ZANCUDO

Informante Tito Livio Estupiñán

Poema recogido por Laura Hidalgo

1/04/1980

Le corté el pico a un zancudo

y formé una carabina

para matar a un chovoso

pue vi volá en Argentina.

 

Yo de Hamburgo le apunté,

me dirigí a Guayaquil,

cuando sonó el cañonazo,

maté un buey en el Madril.

Y yo al instante corrí

a buscarlo a onde cayó,

porque hasta el Brasil se oyó

Los tiros en Patamburgo;

y con una cortapluma

le corté el pico a un zancudo.

 

El zancudo era tan grande,

según lo dice la suma,

que tenía quinientos metros

fuera de cabeza y pluma.

Pero no dentro en las uñas,

ni el pico ni la garganta,

solamente de las patas

yo fabriqué una flotilla.

Le corté el pico a un zancudo

y formé una carabina.

 

Era grande el animal

que parecía un serpientón,

tenía seiscientas libras

fuera de conversación.

De las patas hice un fogón

 y de las uñas un sancho.

De las plumas formé un rancho.

fabriqué un rifle famoso.

Le metí quinientos tiros

 para matar a un chovoso.

 

De los dientes hice balas,

del hueso hice baqueta,

también fabriqué la llave

y el cañón de una escopeta.

Del ojo hice camareta.

Le disparé en Guayaquil,

le oyeron hasta el Brasil,

hice temblar la gran China.

Dijeron: Cayó el chovoso

que vi volá en la Argentina.

Fuente: BCE, 1982