NOCHE DE BEREJÚ

A Armando Torregrosa, poeta trashumante y folklorista de gran sensibilidad. – Esmeraldas 6 de Septiembre de 1995

Compadre Armando, compadre:

vamos a brazo verdá,

que esta noche habrá jolgorio

sólo para su santidá.

¡Qué noche más deliciosa!

¡Cómo se merece el palmar,

Cómo se mueven con gracia

las hojas del platanar!

Ya he cerrado la tranquera

y está listo el canalete;

llevo mi sombrero grande

y bien terciado el machete.

En dos vueltas más abajo

nos toparemos con Nelson,

el tiene buenas parejas

y un alfandoque mayor.

De paso cojo el Juyungo,

dueño de un bombo sonoro,

obra del mesmo mandinga.

Que lo compró en Niviyor.

Bien está y bien lo dice:

No le teme usté al Riviel

menos a los Pelacaras,

que su compadre es muy macho

para cualquier aventura…

De las que se llaman bravas.

Hay un retazo de luna

que se afila sobre el monte…

Tome una copa del fuerte

Y aliste ese pecho bravo…

Que usted nació en el Caribe

y yo nací en todas partes;

y es usté un hombre rodao,

y como tal, bien lo sabe

que es igual a su compadre:

¡de filo y de frente, macho!

Que venga el Riviel si quiere

y que venga el Pelacaras

“por los caminos del mar”,

que la marimba nos llama

a bailar el currulao

¡para amanecer borrachos!

Y ahora, compriéndame bien;

yo enseñaré los pasos

de la nueva “caderona”,

del “andarele” y la “juga”,

y usté como buen faculto,

cuando se encienda el bambuco

y se repique el cununo,

y hable lenguas la marimba,

y el grito del glosador

haga temblar los bahareques,

al arrullo de las hembras

que bien saben “responder”,

usté como el diablo mesmo

como el mesmo berejú,-

bajo el chas-chas del guasá

con el estruendo del bombo-,

con ese cuerpo, compadre,

que es gloria de las muchachas,

por retozozón y borracho,-

al derecho y al revés-

bailará coimo es debido,

con la gracia de la Costa,

un recio “patacoré”.

Qué gloria, compadre Armando,

es bailar un berejú

con una muchacha negra…

Como la tierra fecunda;

y ser hijos de estos pueblos

donde el negro y el mulato

y el blanco, sin distinción,

se han abrazado en un canto

¡de “Tierra, Son y Tambor”!

Fuente: Gustavo Ramírez Cúlter ARCELIO RAMÍREZ CASTRILLON, HUMANISTA SIN FRONTERAS.