LA GUALGURA – Narraciones en Versos Folklore Esmeraldeño NELSON ESTUPIÑAN BASS

TIMARAN

Cuando alguien me solicita

que cante sobre lo nuestro,

le pruebo, sin discusión,

por qué me llaman maestro.

 

LA GUALGURA

Era una noche cerrada,

noche negra, noche obscura,

como todo era negrura

no se veía casi nada.

 […]

 

Por sobre el río y los barrancos

cucuyos y candelillas

Restregaban sus cerillas

haciendo caminos blancos.

La obscuridad, como en zancos,

se encaramaba a lo alto

de los montes, en asalto,

y mientras todo moría

ella sola sonreía

andando de salto en salto.

[…]

 

Camino y oigo clarito

a una: gallina que llama

a sus hijos en la grama,

y oigo también los pollitos

respondiéndoles bajito.

[…]

 

Y me pongo a caminar

esa noche de menguante,

va la gallina adelante

y sin cesar de piar

van los pollitos tras su andar.

Lejos quedan los potreros,

se borran ya los luceros

atravieso cien guandales,

mas los pollos infernales

se pierden por los senderos.

subo cerros, bajo llanos,

parece que ya los cojo,

mas me echan tierra en los ojos,

y se me van de las manos.

¡Malditos! –grito-. ¡Razanos!

Pero siguen avanzando

y yo sigo caminando.

pasamos cañaverales,

peñas, cerros, manantiales,

y ellos se corren piando.

 

Y al cruzar por un potrero

oigo decir: -Anacleta,

pásame acá la escopeta,

parece que anda un cuatrero…

-¡Ey –le grito-, compañero!

¡Cuidado, compadre Juan!

¡Comadre, soy Timarán!

-Compa, ¿en esta noche espesa,

-dice-, sigue usté la presa,

como si fuera un hulán.

Sale el compa a la ventana,

fumando una gran congola,

y el humo hace una bombola

en su cabeza ya cana.

sale su hija, campirana,

que por linda y por lozana

se parece a una mañana,

y me pongo a relatar

como hasta acá vine a dar

desde allá de la bocana.

-Ponga otra vez atención,

compadre, -me dice el viejo.

a usté, que dizque es conejo,

en esta triste ocasión

lo ha engañao la visión.

lo que en esta noche oscura

ha seguido, es la gualgura…

Oigo esto, y casi me asusto,

y tiemblo, como un arbusto

abatido en la llanura.

 

Conversamos un momento

y prosigue cariñoso

el campesino canoso:

-Cualquiera que sea el tiempo,

haya lluvia o hay viento,

sale siempre a la llanura

por la noche, una gualgura,

como buscando un cristiano.

después se va por el llano

derramando su amargura.

-Adelante va la mama,

pían los pollos sin descanso,

y se van por el remanso

de la noche, llama y llama…

salimos a la ventana,

se agita en la noche obscura,

y se pierde en la espesura,

como un ave maldecida

que no topara guarida

que no topara guarida

en esta inmensa llanura.

 

Regreso al rancho, ligero,

y en aquella obscuridad

me entra la curiosidad

de mirar el gallinero.

Me acerco con el mechero,

voy a todas las esquinas,

y observo que las gallinas

paridas, las ponendoras

y hasta las pollas solteras

duermen tranquilas, cual niñas.

Nelson Estupiñán Bass

Duelo de Gigantes

Timarán y Cuabú

Producción Gráfica 2001

Publicado por

Juan Javier

PEDAGOGO, INVESTIGADOR Y ESCRITOR. Magíster en Desarrollo de la Inteligencia y Educación de la Universidad Católica del Ecuador-Sede Ibarra, y actualmente estudios de Abogacía Décimo Ciclo UTPL. Fundador y Director General de la Unidad Educativa Particular Sudamericano.

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